El socavón del puerto seco: el 35% de arancel extrazona paraliza la importación de autos mexicanos y deja en el aire la oferta para la Argentina
Se venció el ACE 55 el 18 de marzo, las marcas dejaron de despachar unidades y los concesionarios miran el calendario mientras los compradores preguntan cuánto van a pagar.
Lo que está pasando en estos días no ocurre en una oficina ministerial de Buenos Aires, sino en las terminales portuarias y en las playas de estacionamiento de las concesionarias: hay modelos que simplemente dejaron de entrar. El vencimiento del Acuerdo de Complementación Económica 55, aquel entendimiento que permitía el libre comercio de vehículos entre Argentina y México sin pagar derechos de importación, cayó el 18 de marzo y, desde entonces, la puerta se cerró para una buena parte de la oferta automotriz mexicana. Las marcas afectadas evalúan alternativas para sostener el abastecimiento, mientras el consumidor ve cómo se reduce el menú de opciones y crece la incertidumbre sobre los precios.
El dato de fondo es uno solo y merece ser repetido hasta que se entienda: a partir del vencimiento, los autos y camionetas fabricados en México que antes entraban sin arancel deben pagar ahora el derecho de importación extrazona del 35%. Ese porcentaje corresponde al impuesto aduanero y no implica, por sí mismo, un traslado confirmado a las listas de precios que verá el público en los concesionarios. La información disponible no permite afirmar que los valores de venta vayan a subir en esa misma proporción, pero sí deja claro que el costo de importar esas unidades se modificó de manera sustancial.
Qué dice el ACE 55 y por qué se cayó
El ACE 55 era el instrumento que regulaba el intercambio automotor entre ambos países. Funcionaba como un cupo: permitía enviar vehículos nuevos de México a Argentina, y viceversa, sin pagar aranceles, hasta un tope anual de 773 millones de dólares. Mientras ese esquema estuvo vigente, modelos como el Nissan Versa, el Nissan Sentra, la pickup Nissan Frontier, los Volkswagen Taos, Tiguan y Vento, las Ford Bronco Sport y Maverick, el Honda ZR-V, los Kia K3 y K4 sedán, la Chevrolet Silverado y la RAM 2500 pudieron cruzar la frontera con arancel cero. El 18 de marzo ese paraguas se cerró.
- Nissan Versa, Sentra y Frontier (la pickup tenía llegada prevista desde julio).
- Volkswagen Taos, Tiguan y Vento.
- Ford Bronco Sport y Ford Maverick.
- Honda ZR-V.
- Kia K3 y K4 sedán.
- Chevrolet Silverado.
- RAM 2500.
La transición tuvo su operativa: los vehículos despachados antes del 18 de marzo conservaron el beneficio al ingresar al país. Hasta mayo siguieron llegando unidades que ya estaban embarcadas. Después, el flujo se redujo y quedaron en circulación algunas importaciones puntuales vinculadas con planes de ahorro y compromisos comerciales asumidos con anterioridad. Lo que tenemos hoy es un mercado que mira hacia adentro del stock remanente mientras espera definiciones.
Los que no sintieron el cambio
No todos los modelos mexicanos quedaron expuestos al nuevo escenario. Los vehículos de BMW y Audi, junto con el Kia K4 GT Line, ya tributaban ese 35% porque su contenido regional estaba por debajo del umbral exigido por el ACE 55. Para esas unidades la pérdida de la preferencia no modifica el tratamiento arancelario: pagaban antes y pagan ahora. Es un detalle que conviene tener presente para no mezclar peras con manzanas cuando se compara la oferta.
La pregunta que sobrevuela toda esta discusión es si las marcas van a absorber el 35%, trasladarlo a precios o directamente dejar de traer ciertos modelos hasta tanto se renegocie el acuerdo. La respuesta, por ahora, no está en los papeles. La decisión comercial de cada terminal y la disponibilidad de producción en otros orígenes, como Brasil o el mercado interno, definirán el menú en los próximos meses.
Mientras tanto, el bolsillo del comprador queda a la espera de una señal. Y acá, con franqueza, cabe recordar la última promesa incumplida con fecha: el Gobierno nacional había asegurado que el vínculo comercial automotor con México se mantendría sin sobresaltos. A casi dos meses del vencimiento del ACE 55, la incertidumbre sigue siendo la única certeza en las concesionarias. Presidente, los consumidores necesitan saber si van a pagar más y por qué.
