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Viernes, 16 de octubre de 2026
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En El Chaltén, tener una mascota se paga en litros de nafta: el municipio cobra módulos atados al combustible

La localidad santacruceña implementó un Registro Municipal de Mascotas con valores expresados en módulos. La inscripción inicial cuesta 20 módulos, la patente anual 15 y el incumplimiento se penaliza con 50. El sistema funciona dentro del ejido urbano del Parque Nacional Los Glaciares.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 23 d
En El Chaltén, tener una mascota se paga en litros de nafta: el municipio cobra módulos atados al combustible

Lo que pasa en el socavón de cualquier conversación de patio en El Chaltén, la villa turística santacruceña metida dentro del Parque Nacional Los Glaciares, es que ahora tener un perro o un gato tiene precio medido en litros de nafta. El Municipio puso en marcha el Registro Municipal de Mascotas (ReMMa) y fijó todos los importes en módulos, una unidad que se ata directo al surtidor. Cada módulo equivale, punto por punto, al valor de un litro de nafta súper en la estación YPF de la propia localidad.

El esquema, que aprobó el intendente Gerardo Mirvois junto con su equipo de Hacienda, separa con bisturí dos momentos: el día que el animal entra al registro y cada año siguiente mientras viva bajo el mismo techo. La inscripción se paga una sola vez y vale 20 módulos. La Patente Única de Mascotas, en cambio, se abona recién a partir del segundo año de tenencia y cuesta 15 módulos por ejercicio. Son obligaciones distintas, con cajas distintas y calendarios distintos, como aclara el texto de la norma.

Tres importes y una misma vara

  • Inscripción en el ReMMa: 20 módulos, una sola vez.
  • Inscripción a domicilio (el trámite se hace en la casa del dueño): 25 módulos, cinco más que en oficina.
  • Patente Única de Mascotas anual desde el segundo año: 15 módulos por año.
  • Incumplimiento del registro: 50 módulos, dos veces y media la inscripción original.

El cuadro se completa con la variante geográfica. Si el vecino no se acerca a la oficina municipal y el personal tiene que ir hasta la casa, el alta sube de 20 a 25 módulos. Son cinco módulos extra, cinco litros de nafta súper de la estación que sirve de referencia, que se justifican —según los considerandos de la norma— por el operativo de desplazamiento del personal dentro de un ejido que está literalmente dentro del parque nacional.

Para los propietarios, la lectura práctica es simple y la aclaro porque siempre genera confusión: la inscripción no se paga todos los años. Se paga una vez, cuando se da de alta al animal. Lo que vuelve cada año es la patente, 15 módulos, a partir del segundo año. Quien se salte el registro y lo descubran, paga 50 módulos, un valor pensado como multa más que como derecho.

La unidad de medida es la pieza clave de todo el sistema. Como los valores están expresados en módulos y no en pesos, la conversión depende del precio del litro de nafta súper que tome YPF en El Chaltén. Así, la patente anual equivale a 15 litros; la inscripción, a 20; el incumplimiento, a 50. Si el combustible sube, sube el módulo, y con él todo el esquema.

Por qué un registro dentro del parque

El ReMMa no nació en el vacío. La justificación municipal apunta a la necesidad de identificar a los animales en una localidad cuyo ejido urbano se encuentra dentro del Parque Nacional Los Glaciares, donde se han detectado perros sueltos dentro del área protegida. La trazabilidad entre mascota y dueño es, en los considerandos de la norma, la herramienta para ordenar la convivencia entre la fauna del parque y los animales domésticos que conviven con los poco más de dos mil habitantes permanentes de la villa.

Mirvois y la secretaria de Hacienda, Laura Güenchur, defendieron el sistema como una forma de financiar el mantenimiento del registro sin atarlo a un precio fijo que quede desactualizado a los pocos meses. Atarlo al litro de nafta súper de la estación local —una referencia pública, verificable y revisable— blinda los importes de la inflación, aunque los condena a moverse al ritmo del surtidor.

Para organizar el gasto anual de tener una mascota en El Chaltén hay que mirar, en realidad, dos facturas: la del módulo municipal —que cotiza según la nafta— y la del alimento, veterinaria y vacunas, que cotiza según la economía general. El Municipio aporta la primera parte con un precio explícito; el resto queda en manos del bolsillo de cada vecino.

Como dato de contexto que el Municipio debería tener presente: la última promesa incumplida con fecha que tengo registrada es la del operativo de control de perros sueltos en el área del parque, anunciado para la temporada de verano 2024 y nunca ejecutado de forma sostenida. Mientras tanto, ahora hay registro, patente y multa, todo medido en litros de nafta.

Gobierno nacional y provincial: en un pueblo donde la nafta ya viaja con sobrecosto logístico por la distancia a los centros de distribución, usar el combustible como unidad de cobro municipal termina castigando doble al vecino. Antes de aplaudir el módulo, hay que preguntarse quién controla que los perros estén donde corresponde y no dentro del parque.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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