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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Hormonas en movimiento: qué señales hay que mirar y qué hacer cuando se desajustan

Cuatro endocrinólogas explican por qué fluctúan a lo largo del día y del ciclo menstrual, qué síntomas justifican una consulta y qué cambios cotidianos pueden ayudar a mantenerlas a raya.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 39 d
Hormonas en movimiento: qué señales hay que mirar y qué hacer cuando se desajustan

Acá en la cuenca, en la cocina de Nélida, mientras el café se calienta en la pava, ella me cuenta que hace meses duerme mal, que le cambia el humor sin razón y que la menstruación se le volvió un misterio. Tiene 52 años y, como tantas mujeres, pensó que era culpa de los años o del cansancio. Pero las hormonas no permanecen estables: cambian con el sueño, el ciclo menstrual y el estrés, y eso es completamente normal. El problema aparece cuando los niveles se alejan demasiado y producen síntomas concretos. Por eso me senté a leer con detenimiento lo que explican cuatro especialistas en endocrinología sobre cuándo hay que prestar atención y qué cambios en la alimentación, el ejercicio y el descanso pueden favorecer el funcionamiento hormonal.

Cuando se habla de salud femenina, el estrógeno y la progesterona son las hormonas que primero se mencionan. Sin embargo, el organismo depende de muchas otras: el cortisol, las hormonas tiroideas, la insulina y la melatonina también participan en procesos que van desde el metabolismo hasta el humor y el deseo sexual. La endocrinóloga reproductiva y ginecóloga Li-Shei Lin advierte que los niveles hormonales fluctúan de manera intencional a lo largo del día y del ciclo. Por eso, la meta no es que sean idénticos cada día, sino que el organismo funcione bien y los síntomas estén bajo control. La endocrinóloga Rekha Kumar, profesora de medicina clínica en Weill Cornell Medical College, precisa que hay alteración cuando una o más hormonas se alejan de sus rangos y eso produce señales perceptibles.

Señales que justifican una consulta

Entre los síntomas que justifican una consulta médica aparecen las menstruaciones irregulares o ausentes, la fatiga que no cede con el descanso, las dificultades para dormir, los cambios de humor persistentes, la ansiedad, los sofocos, los sudores nocturnos y la disminución del deseo sexual. También pueden presentarse cambios en el cabello o la piel, y variaciones de peso sin causa aparente.

Por qué se desajustan

Las causas son variadas: estrés prolongado, cambios importantes de peso, ciertos medicamentos y enfermedades como los trastornos de tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y la insuficiencia ovárica prematura. La perimenopausia y la menopausia también generan transformaciones hormonales significativas. La endocrinóloga Carla DiGirolamo señala que entre el 80 y el 85 por ciento de las mujeres experimentará síntomas en esa etapa, y que algunos pueden ser verdaderamente debilitantes.

Seis hábitos que pueden ayudar

  • Moverse con regularidad: la endocrinóloga reproductiva Sheeva Talebian destaca que el ejercicio ayuda a regular la insulina, el cortisol, el estrógeno y la progesterona. La Asociación Americana del Corazón recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, más ejercicios de fuerza dos días por semana. Talebian aclara que los entrenamientos de alta intensidad elevan transitoriamente el cortisol, por lo que conviene alternarlos con sesiones más suaves.
  • Dormir bien: el sueño cumple un papel central porque la melatonina y el cortisol se regulan durante la noche. Una higiene de sueño consistente favorece el equilibrio hormonal.
  • Alimentación equilibrada: priorizar alimentos reales, fibra, grasas saludables y proteínas ayuda a estabilizar la insulina y reduce picos de glucosa que afectan a los ovarios y la tiroides.
  • Manejo del estrés: como el cortisol crónico desordena al resto de las hormonas, sumar técnicas de respiración, caminatas o momentos de desconexión tiene un impacto concreto.
  • Peso saludable: mantener un rango estable reduce el riesgo de resistencia a la insulina y de desbalances de estrógenos.
  • Evitar el autoabandono médico: consultar ante síntomas persistentes y realizar controles periódicos con profesionales de confianza, sin normalizar lo que molesta.

Antes de irme, vuelvo a la cocina de Nélida. Le sirvo el café y le digo lo que aprendí en estas horas de lectura: que lo que le pasa tiene nombre, que no está exagerando y que un simple análisis puede ordenar el mapa hormonal. A nosotros, como sociedad, nos toca tomarnos en serio esos malestares que durante décadas se minimizaron con un 'son cosas de la edad'. Si las hormonas se mueven, nosotros también deberíamos movernos: hacia la consulta, hacia la información y hacia el cuidado cotidiano que, visto de cerca, no es otra cosa que una manera de habitar el cuerpo con más respeto.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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