La nieve no llegó a Florencia, pero Mastantuono convirtió en tormenta
El mediocampista de 19 años firmó un hat-trick ante Venezia que cambió la cara de la Viola en apenas dos minutos y dejó atrás tres derrotas al hilo.
El viento del norte arrastraba dudas más densas que cualquier tormenta de nieve sobre Florencia. La Fiorentina llegaba a Venecia con tres caídas seguidas en la Serie A, un gol a favor, nueve en contra y un técnico nuevo al que todavía no le había sonreído la suerte. Para colmo, a los 22 minutos Akor Adams adelantó al Venezia y el horizonte parecía cerrarse más rápido que un domingo de julio en la Patagonia.
Hasta que apareció Franco Mastantuono. El pibe de 19 años, cedido por Real Madrid hasta junio de 2027 y sin opción de compra, tomó la pelota por la derecha, dejó en el camino al carrilero y la puso en el primer palo para empatar. Casi sin tiempo de respirar, recuperó otro balón, enganchó hacia la zurda y metió un disparo que se desvió en un defensor, besó el poste y entró: 2-1 para la Viola antes del descanso. Dos minutos, dos goles y un silencio del Estadio Penzo que todavía no se repuso.
La respuesta del pibe
El doblete no fue sólo una noche inspirada. Sirvió también para aplacar los rumores que circulaban por Italia sobre una posible rescisión anticipada del préstamo, generados tras la salida del entrenador que lo había puesto como titular. Mastantuono no había convertido desde el 28 de julio. La pausa terminó en el lugar menos pensado: el campo del último de la tabla, contra un rival directo por zafar del fondo.
- El primero: definición al primer palo tras encarar por la derecha.
- El segundo: enganche zurdo, remate entre las piernas de un defensor, golpe al poste y gol.
- El tercero: mano a mano a los 84 minutos, tapada del arquero y rebote en la cara que se metió junto al palo.
- El contexto: tres derrotas al hilo, gol diferencia negativo y cambio de entrenador en puerta.
- El broche: Mateo Pellegrino, otro argentino del plantel, entró a los 66 y a los 72 selló el 3-1 con zurda cruzada.
En el complemento, la Fiorentina se replegó y dejó la iniciativa al Venezia. El local empujó, tuvo la pelota y buscó el empate, pero la entrada de Pellegrino cortó cualquier ilusión. El ingresado, otro oriundo de estas pampas, definió cruzado de zurda a los 72 minutos y le puso punto final al partido. Después llegó el tercero de Mastantuono, con esa pizca de fortuna que a veces regala el fútbol cuando el jugador insiste: cara, palo y adentro.
Las estadísticas del encuentro lo dejaron como el jugador con más remates del partido, seis en total, completó tres gambetas y recibió dos faltas. Con ese rendimiento, Paolo Vanoli, que había dejado el club en junio y volvió tres meses después para reemplazar a Fabio Grosso, consiguió su primera victoria en esta segunda etapa. La Viola abandonó el último puesto de la tabla y recuperó algo que en la Toscana escaseaba: algo de aire.
¿Puede ser este el punto de inflexión que necesitaba el equipo para enderezar la temporada? Mastantuono firmó su primer hat-trick como profesional y, en la cancha, respondió con goles a las dudas que se acumulaban en los despachos. En una liga donde los detalles se pagan caros, dos minutos bastaron para que el pibe les recuerde a todos por qué está donde está. Veremos si el próximo domingo, contra quien toque, mantiene la puntería y la sonrisa. Veremos.
