La noche que el viento de Córdoba se llevó las dudas: River goleó, Ponzio bancó y Correa brilló
El Millonario aplastó 3-0 a Belgrano en el Gigante de Alberdi, sumó 16 de los últimos 21 puntos y Leonardo Ponzio dejó en claro que no le tiembla el pulso ni la banca, pese a los rumores que lo ponían en la cornisa de cara a 2027.
Acá estoy, contando cómo el viento de Córdoba sopla a favor de River, y uno se pregunta si no será que el clima de Alberdi tiene algo en contra de los equipos grandes. Porque al Millonario lo recibió la cancha del Pirata con un frío que pela, y respondió con una actuación caliente, de esas que hacen acordar al asado del domingo: con todo, sin ahorrar nada.
La goleada que se cocina a fuego lento
El 3-0 a Belgrano en el Gigante de Alberdi no fue una sorpresa para nadie que venga mirando el andar del equipo en el Clausura. De los últimos 21 puntos en juego, River se llevó 16, un número que en la tribuna se traduce como sonrisa ancha y en la tabla como posición expectante. No es poca cosa para un conjunto que venía masticando bronca por la falta de eficacia.
Y acá aparece la primera pregunta que me hago mientras escribo: ¿fue este el partido bisagra o todavía falta un poco más de cocción? Veremos, como siempre digo, aunque el horno de Córdoba ya dejó la masa bien estirada.
“Si veo que disfrutan los jugadores, yo soy feliz.”Leonardo Ponzio
Las variantes del DT, explicadas con bisturí
Ponzio metió la mano en la cocina y cambió tres ingredientes: uno por línea, como quien acomoda el arroz para que no se pase. Entraron Ortega por Acuña, Moreno por Vera y Beltrán por Driussi. La razón fue tan simple como atendible: tres partidos seguidos en el lomo piden frescura, no milanesa del día anterior.
- Ortega reemplazó a Acuña en el lateral.
- Moreno ingresó por Vera en el mediocampo.
- Beltrán tomó el lugar de Driussi en la ofensiva.
- La rotación respondió al desgaste físico acumulado.
Correa, el pibe que empieza a entender la novela
La figura de la noche, el pibe Ángel Correa, se llevó el gol que venía persiguiendo como gato a la pelota de tenis. Ponzio lo definió como jugador de selección, y vaya si tiene cara de selección el chico. Claro, aclaremos: entender el mundo River no es llegar y sentarse en la mesa grande, es aprender dónde va el azúcar, dónde la sal y por qué en la tribuna se canta de determinada manera. Correa parece estar leyendo el manual con buena letra.
Eso sí, el DT reconoció que la defensa entregó algunas situaciones de gol, y avisó que el doble cinco es una carta guardada en el mazo para cuando la mano lo pida. Mantener el arco en cero, dijo, le da seguridad hasta al que vende choripán en la popular. Tiene razón: un equipo sin goles en contra es como un domingo sin lluvia: se disfruta el doble.
El mensaje sobre el banco y el futuro
Y acá viene la parte que muchos esperaban: el rumor que circulaba sobre un reemplazante para 2027. Ponzio fue al hueso, como diría mi vieja cuando me mira fijo a los ojos. Dijo que sabe el lugar donde está parado, y que nunca le va a hacer daño al club. Traducción para el hincha que come pizza mirando el partido: el técnico no se pelea con la camiseta, y eso, en Núñez, vale más que un resultado.
Yo, mientras tanto, miro la tabla y miro el fixture, y me agarra esa mezcla de emoción y prudencia que tiene cualquier hincha de 45 años que ya vio ascender, descender, ganar copas y perder finales. ¿Es este el punto de inflexión? ¿O faltan aceitar algunas piezas antes de los partidos bravos? Como siempre, prometo poco y cumplo menos: veremos. Lo que no se puede negar es que, en Córdoba, el viento se llevó las dudas y dejó un 3-0 que, por ahora, alcanza y sobra.
