Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Deportes ›
Deportes /

La Scaloneta se sacude el frío con dos puñales en Córdoba

La Argentina de siempre, esa que sabe sufrir y después lastimar: Lautaro Martínez y Nicolás Paz le dan al equipo de Scaloni una ventaja tranquilizadora frente a una Bolivia que no le regaló nada en el Kempes.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 15 d
La Scaloneta se sacude el frío con dos puñales en Córdoba

A veces uno se pregunta si en Córdoba alguna vez deja de soplar el viento. Spoiler: no. Pero esta noche el que sopló fue el seleccionado, que volvió a ponerse el overol después del cachetazo de la final con España y le empezó a ganar 2-0 a Bolivia en el Mario Alberto Kempes. Dos goles, dos estiletazos, y el pueblo transpirando en las tribunas como si el termómetro no existiera.

El primer tiempo: círculo virtuoso que tardó en abrirse

Los primeros minutos fueron lo de siempre: la pelota circulando como en un patio de escuela, Bolivia agazapada con tres y hasta cinco hombres detrás de la línea de la pelota, y la sensación de que el cero se iba a estirar hasta el entretiempo. El Toro, Lautaro, hacía de Toro: presionaba, molestaba, le discutía el DNI a los zagueros. Julián Álvarez se corrió hacia las bandas para estirar la cancha, que es un eufemismo deportivo para decir que el nueve necesita aire para respirar.

Hasta que Exequiel Palacios, que tiene cara de muchacho tímido pero cerebro de técnico, metió un pase quirúrgico entre los centrales. Alexis Mac Allister lo desvió apenas, la pelota le quedó al Toro incómoda, y el delantero del Inter se acomodó como pudo y la cruzó al palo largo. Primera llegada clara, primer gol. Así de simple, así de cruel.

La aparición del pibe

El segundo gol es de esas jugadas que aparecen en los resúmenes de fin de año. Román Vega, un pibe de 22 años que se puso la de lateral izquierdo como quien se prueba un traje nuevo por primera vez, robó la pelota en campo rival y se la entregó a Palacios. El volante vio a Nicolás Paz entrar en diagonal y lo habilitó. El enganche, con una frialdad impropia de sus 21, levantó la pelota por encima del arquero cuando este salió a achicar. Dos a cero y el Kempes a punto de incendiarse.

Paz, que comparte con Gianluca Prestianni la difícil tarea de ser la rueda de auxilio del medio hacia el ataque, firmó su primer grito con esta camiseta. El otro, Vega, debutó oficialmente en la mayor, un detalle que en otras épocas hubiera sido un terremoto y hoy pasa casi de largo, porque esta Selección ya nos malacostumbró a que aparezca un nombre nuevo cada vez que se abre el sobre.

Detalles que también son parte del partido

El brazalete, por ejemplo. Con Messi y Otamendi ya afuera, el capitán es Cristian Romero, nacido en Córdoba y de vuelta en su provincia con la cinta. Una imagen que dice más de lo que parece. Romero se la puso como quien se ata los cordones antes de salir a jugar: sin poses, sin declaraciones, sin selfies. Con la simpleza que lo caracterizó desde que lo eligieron.

Mientras tanto, del otro lado Bolivia, dirigida por Óscar Villegas, venía de perder el repechaje mundialista con Irak y arrastraba caídas en amistosos con Escocia, Argelia y Paraguay. Dicho de otro modo: si el seleccionado no se llevaba una victoria tranquila, lo de España iba a empezar a doler el doble. Por ahora, la cosa va bien, pero en estas cosas uno nunca sabe cómo termina. Veremos.

MP

Te puede interesar