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La tablet más ambiciosa de Huawei se planta en Buenos Aires con pantalla gigante y alma de gamer

La MatePad Pro Max llega con un panel OLED de 13,2 pulgadas, sonido de seis altavoces y una autonomía que aguanta jornadas largas; un equipo que se vende como herramienta de trabajo y como consola portátil.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Tengo que confesar algo antes de arrancar: cada vez que una marca presenta una tablet de más de trece pulgadas pienso automáticamente en esas tardes de domingo en lo de mi vieja, cuando enchufábamos el reflector y armábamos una función de cine improvisada en el comedor. La nueva MatePad Pro Max de Huawei me devolvió esa imagen, porque su pantalla OLED flexible de 13,2 pulgadas ocupa tanto espacio en la mesa que parece una ventanilla al mundo. Y vaya si el mundo se ve bien en ese panel.

La diferencia, para los que todavía dudan, salta a la vista apenas se enciende. El equipo trae una resolución 3K de 3.000 por 2.000 píxeles, un brillo que llega a 1.600 nits y una relación de contraste de dos millones a uno. En criollo: los negros son negros de verdad, sin esa neblina grisacea que suelen dejar las pantallas con retroiluminación tradicional. Eso se nota tanto cuando uno edita una foto como cuando se zambulle en una mazmorra oscura de un videojuego.

El truco del papel que no es papel

Lo que Huawei bautizó PaperMatte no es marketing rimbombante sino un grabado a nanoescala sobre el cristal que dispersa la luz directa y se carga de un saque los reflejos. Probarla al lado de una ventana, con el sol entrando de lleno, es una experiencia distinta a la de cualquier tablet convencional: no hay que correrla, no hay que taparla con la mano, no hay que renegar. Y como bonus, la microtextura le da al lápiz M-Pencil Pro una fricción que se siente al papel, con una latencia casi imperceptible que invita a dibujar o tomar notas durante horas sin que la vista se canse.

Porque esa es otra: el grosor se queda en 4,7 milímetros y el peso en 509 gramos, números que sorprenden para un equipo de este tamaño. Pesa menos que muchas notebooks de trece pulgadas y se sostiene con una mano sin que el brazo pida clemencia después de un rato. Mide 289 por 196 milímetros, dimensiones que la ubican más cerca de un álbum de fotos grande que de una tablet tradicional.

Rinde como gamer, trabaja como oficina

El motor es un HiSilicon Kirin de ocho núcleos con 12 GB de RAM, una combinación que en los benchmarks de Geekbench 7 arrojó 2.521 puntos en mononúcleo y 5.025 en multinúcleo. Pero a mí los números me dicen poco si no los traduzco en experiencia, y acá la traducción es concreta: en Genshin Impact la tablet corrió a 60 fotogramas por segundo con la calidad en Muy Alta y sin un solo tirón; Honkai Star Rail sostuvo los mismos 60 fps en ajustes altos, con caídas puntuales solo en las animaciones más explosivas de los combates cargados; y Asphalt Legends se mantuvo clavado en los 60 fps con todo al máximo. Para el gaming móvil estándar, alcanza y sobra.

El sonido que llena la pieza

Donde la tablet sorprende de verdad es en el audio. Seis parlantes distribuidos por el chasis ofrecen un volumen considerable y, lo que es más importante para los que sufrimos con equipos que arruinan los agudos cuando subimos el volumen, una ausencia casi total de distorsión. Ver una serie, jugar una partida o escuchar un disco sin auriculares ya no es una concesión: es una opción razonable. La batería, de 10.400 mAh con carga rápida de 66 W, acompaña la idea de un equipo pensado para sesiones maratonianas, ya sea de trabajo, estudio o entretenimiento.

La conectividad suma un puerto USB 3.1 que sirve tanto para pasar archivos pesados como para enchufar periféricos, y la cámara principal de 50 MP graba en 4K, un detalle que muchos creadores de contenido agradecen porque les permite usar la tablet como herramienta de registro sin resignar calidad. La frontal de 12 MP cumple bien en videollamadas, con un ángulo amplio que entra toda la mesa en una reunión.

Mi balance, después de varias jornadas usándola como oficina portátil, como consola y como cuaderno de notas, es que Huawei acertó en el combo que importa: una pantalla que cuida la vista y se banca el sol, un rendimiento gráfico que no se achica ante los juegos pesados, un sonido que llena cualquier ambiente y una batería que aguanta el día entero. ¿Es para todos? No, el tamaño pide brazos dispuestos y un bolso con espacio. Pero para quienes buscan un equipo que pueda ser estudio, cine y sala de juegos en un solo cuerpo, la MatePad Pro Max se planta como una de las propuestas más completas del mercado argentino. Todavía no hay fecha confirmada de llegada al país ni precio oficial, pero apenas se confirme, va a dar que hablar.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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