La textil se desbarranca: 22,6% de caída en producción y 28.000 empleos que no vuelven
Entre enero y julio de 2026, el sector operó al 45,3% de su capacidad instalada y acumuló el cierre de 770 establecimientos. La industria explica la mitad de los puestos perdidos en la manufactura, pese a representar apenas el 8,4% del empleo industrial formal.
En el corazón de las plantas textiles, donde las máquinas deberían tejer a dos turnos para sostener la demanda, hoy corren a media máquina o directamente están paradas. Entre enero y julio de 2026, la producción del rubro se desplomó 22,6% frente al mismo período del año anterior, un retroceso casi nueve veces superior al que sufrió el promedio de la industria manufacturera. El número, difundido por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), retrata una crisis que no encuentra piso.
Capacidad ociosa al nivel de un subsuelo
En julio, las fábricas del sector operaron al 45,3% de su capacidad instalada, un nivel 12,9 puntos por debajo del promedio de la industria, que llegó al 58,2%. No se trata de un bajón circunstancial: desde 2024, el rubro se mueve en una franja de entre 30% y 50% de aprovechamiento, cuando en 2023 oscilaba entre 50% y 60%. El segmento más golpeado es el de tejidos y acabados, con una caída acumulada de 35,1%.
El derrame llegó de lleno al mercado de trabajo. En junio, el complejo textil, confección, cuero y calzado registró 92.531 puestos de empleo formal: 1.284 menos que en mayo y 16.536 menos que en junio de 2025. Desde diciembre de 2023, el saldo neto es de 28.322 empleos perdidos. El sector explica el 50% de los puestos que se destruyen mes a mes en toda la industria, pese a que apenas representa el 8,4% del empleo industrial formal. Un peso proporcional que desnuda la profundidad del agujero.
La última promesa que se quedó en el camino
En paralelo, el número de establecimientos no deja de caer. En junio operaban 4.282 unidades entre textiles y confección, 517 menos que un año atrás. Desde diciembre de 2023 cerraron 770 locales, el 67% de ellos en los últimos doce meses. Para dimensionarlo: se trata de un promedio de algo más de dos fábricas por semana bajando la persiana en el último año.
La voz de la fábrica
“Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil. En todas esas, se salió adelante en corto tiempo. Acá todavía no aparece la recuperación.”Ricardo Kuchikian, gerente general de Cocot Dufour
Kuchikian, al frente de Cocot Dufour, calificó el presente como el peor momento desde la fundación de la empresa, incluso por encima de las hiperinflaciones de los años ochenta y noventa, la crisis de 2001 y la pandemia. El diagnóstico que repite en cada recorrida por la planta es categórico: cuando no hay consumo, todo lo que se pueda inventar termina rindiendo igual. La foto completa, mientras tanto, sigue sin tener aire acondicionado en la fábrica: 45% de capacidad, un mes más de caída y un Gobierno que mira para otro lado. Ya alcanza, señor Gobierno.
