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Viernes, 16 de octubre de 2026
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River se juega el año en Junín y la nieve empieza a caer en Núñez

El Millonario visita a Sarmiento con el playoff en la mira, la Copa Libertadores a seis puntos y un nombre que vuelve a sonar fuerte: Ramón Díaz.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 3 d
River se juega el año en Junín y la nieve empieza a caer en Núñez

La térmica en Buenos Aires marca cinco grados y el viento parece cortado con tijera. Acá en la redacción uno mira el fixture y le pasa lo mismo que cuando te avisan que se viene el frío: te querés meter debajo de la frazada y no salir nunca. Pero River no tiene frazada. River tiene que ir a Junín.

El equipo de Leo Ponzio encara este partido postergado como esa final que nadie te avisa pero que te cambia el mes. Con cuatro victorias y una derrota en los últimos cinco encuentros, el balance es de esos que parecen lindos hasta que mirás la tabla y te das cuenta de que no alcanzan. El Millonario sigue afuera de los ocho que clasifican al playoff del Clausura y, lo que es peor, a seis puntos del lugar que da acceso a la Copa Libertadores.

Una carta, un apellido y un sueño

Mientras el equipo se juega el semestre en la cancha, en los despachos se habla de Ramón Díaz como se habla del pariente que vuelve a la casa después de años: con cariño, con prudencia y con un poco de miedo. Emiliano, su hijo, publicó una carta en la que contó que rechazó agarrar Corinthians para estar disponible y cumplirle un sueño a su viejo. La dirigencia, fiel a su estilo, no descartó nada y dejó el nombre dando vueltas como el viento que te pega en la cara.

Díaz fue el técnico que estuvo antes de Marcelo Gallardo, en aquel ciclo que terminó siendo el puente hacia el mejor River de la historia. Si vuelve, alguien se tiene que ir. Y ese alguien, por ahora, es Ponzio, cuyo proyecto sigue siendo evaluado fecha a fecha, como una planilla de Excel que nadie se anima a cerrar.

Junín, la Bombonera y lo que viene

  • Ante Sarmiento, en Junín, por la fecha postergada que se volvió urgente: si se gana, la ilusión del playoff sigue viva; si se pierde, casi que se apaga la velita.
  • Después, el Superclásico en la Bombonera, programado para el primero de noviembre, con un condimento extra: Boca es justo el equipo que hoy ocupa el lugar de Libertadores que River necesita sacarle.
  • Duda en el once: con Almada de regreso a la titularidad, la pulseada es entre el Laucha Pereyra, que viene de ser figura en el último partido, y Galván, que sabe que esta clase de decisiones se pagan caras.

Como equipo, River es ese amigo que te dice que está bien mientras tiene un ojo morado. La tabla anual está comprometida, el calendario no perdona y el nombre de Ramón Díaz ya suena en los pasillos. ¿Cómo lo veo yo? Con el corazón en la garganta y la térmica bajo cero, como cuando te toca ir a Junín un día de frío y te das cuenta de que el año se te puede ir en una tarde.

¿Cómo ven el momento del equipo y qué esperan del partido en Junín? Veremos.

MP

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