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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Sangre que se vende, hermanas que se buscan: «City of Blood», la distopía vampírica que se anima a ponerle los dientes a Berlín

La nueva serie de Disney+ adapta una novela gráfica alemana y propone un cruce improbable entre el melodrama familiar, el clima que se desborda y un submundo donde la sangre es la moneda más codiciada. Acá la recorrí capítulo por capítulo, con sus luces, sus sombras y sus vampiros que ya no se esconden en los castillos.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 30 d
Sangre que se vende, hermanas que se buscan: «City of Blood», la distopía vampírica que se anima a ponerle los dientes a Berlín

Les confieso algo antes de arrancar: cada vez que me siento frente al televisor con una serie que me promete vampiros, distopía y drama familiar, una parte de mí se prepara para el desencanto y la otra, la que todavía se deja llevar, espera que aparezca esa cuota de extrañeza que justifique las ocho horas de cualquier ficción. Con City of Blood, la producción de Disney+ que adapta la novela gráfica de Reinhard Kleist y Tobias O. Meißner, esa segunda parte salió bastante contenta. La primera también, aunque con algunos reparos que vale la pena charlar.

Berlín, después de todo

La serie no tiene la elegancia austera de otros títulos de vampiros, ni la pirotecnia visual de las superproducciones postapocalípticas. Lo que tiene, y eso hay que reconocerlo, es un mundo creíble hasta en sus costados más sucios. La propuesta imagina una Alemania partida en pedazos después de una pandemia que se llevó a buena parte de la población, con Berlín convertida en una ciudad agobiada por el calor extremo, con polvo en el aire, con cortes de agua y de luz que ya nadie anuncia porque forman parte de la rutina. Los que más tienen se protegen del clima bajo enormes cúpulas climatizadas; los que menos, sobreviven como pueden en un paisaje que parece sacado de un western rodado en un horno.

En ese escenario, la sangre dejó de ser un líquido para pasar a ser una mercadería. Los vampiros, que en otra época se escondían en sombras góticas, ahora manejan buena parte del negocio criminal alrededor de esa sustancia y empiezan a asomarse a la política con la misma naturalidad con la que en los años noventa los fondos de inversión se asomaban a los Estados. Es una idea potente, y los realizadores la sostienen sin explicarla de más, que ya es bastante.

Bea y Phoebe: dos hermanas, dos berlines

El corazón de la historia, sin embargo, late en otro lado. Late en el reencuentro de Bea y Phoebe, dos hermanas separadas de chicas y criadas en mundos opuestos. Bea creció al abrigo de una madre adoptiva con recursos, en alguno de esos sectores donde la temperatura se regula con un botón. Phoebe, en cambio, aprendió a arreglárselas en la versión más áspera de la ciudad, donde la basura se acumula en las esquinas y conseguir un poco de agua limpia es casi un acto de fe. Cuando vuelven a cruzarse, la serie abre una puerta doble: por un lado, el vínculo que se reconstruye entre dos personas que comparten sangre y, curiosamente, ninguna de las dos terminó cerca del mundo vampírico que esa sangre alimenta.

El relato va y viene entre las dos, suma a otros personajes y, sobre todo en los primeros capítulos, se toma su tiempo para presentar este Berlín futuro. A mí, que suelo renegar de los arranques lentos, esa pausa me terminó resultando útil: cuando las tramas se cruzan, uno ya sabe dónde pisa y puede entregarse al vértigo sin perderse.

Qué mirar y qué esperar

  • El contraste social como motor: la serie usa la diferencia entre las cúpulas y los barrios sin servicios para contar, sin golpes bajos, cómo se redistribuyó el poder después de la pandemia.
  • Los vampiros como engranaje económico: más cerca de un sindicato delictivo que de la leyenda clásica, con la sangre como recurso escaso y caro.
  • El eje familiar como ancla emocional: el reencuentro de Bea y Phoebe es lo que le da a la ficción su costado más humano y lo que la separa de cualquier distopía fría.
  • Un ritmo que privilegia la construcción del mundo antes que la acción: ideal para ver en dos o tres noches, no para una maratón de sábado a la madrugada.

City of Blood no viene a reinventar el género, ni falta que le haga. Lo que propone es una mezcla ordenada de drama de hermanas, crítica social y fantasía oscura, con un Berlín futuro que se siente posible y unos vampiros que, lejos de los colmillos relucientes, terminan pareciéndose bastante a cualquier organización que supo convertir una necesidad en un negocio. Si te interesa el vínculo entre las protagonistas, te vas a quedar; si te interesa el submundo que las rodea, también. Y si te interesan las dos cosas, como es mi caso, te esperan ocho capítulos para dejarse llevar por una ciudad donde la sangre, literalmente, mueve el mundo.

“La serie está disponible en Disney+ desde el miércoles 19 de noviembre, en formato de ocho episodios. La podés ver por capítulos o en dos o tres jornadas, que es como mejor le funciona el ritmo. Ideal para estas noches en las que el calor todavía se hace rogar.”Ramón Vera, Cultura y espectáculos
RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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