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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Seis jornadas con el aire pesado: lo que dejó agosto en Neuquén según la UNCo

Un monitoreo de la Universidad Nacional del Comahue y Clean Air Data detectó picos de material particulado y monóxido de carbono en la ciudad. La explicación está en la combinación de humedad, viento errático y una amplitud térmica fuera de lo habitual.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 37 d
Seis jornadas con el aire pesado: lo que dejó agosto en Neuquén según la UNCo

Acá en la cuenca, cuando uno se levanta y mira por la ventana todavía medio dormido, muchas veces lo primero que nota es si el día está limpio o si el aire viene cargado. Esa intuición que tenemos los vecinos de Neuquén, la de confiar en que el cielo se ve raro, terminó este mes confirmada por números concretos que publicó el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue. El estudio, que se hizo en conjunto con la empresa Clean Air Data, detectó seis momentos con contaminación elevada en la ciudad a lo largo de agosto, algo que a simple vista podía parecer una sensación pero que los instrumentos se encargaron de transformar en evidencia.

Tres picos de material particulado

El informe detalla que se identificaron tres episodios de concentración alta de material particulado, que es esa mezcla de polvillo, hollín y otras partículas diminutas que quedan flotando en el aire y que nosotros respiramos sin darnos cuenta. El más intenso de todos ocurrió entre el 15 y el 17 de agosto, cuando el indicador conocido como PM10 trepó hasta 520 microgramos por metro cúbico, un valor que queda muy por encima de los umbrales que se toman como referencia para hablar de aire sano. Los otros dos momentos en los que la calidad del aire se resintió fueron entre el 18 y el 20 y también el 24 de agosto, según reconstruyeron los técnicos a partir del monitoreo en tiempo real que se mantuvo durante todo el mes.

El monóxido de carbono también se hizo ver

Al mismo tiempo, el monóxido de carbono, ese gas que sale de los caños de escape de los autos y de las calefacciones cuando la combustión no es del todo limpia, registró tres incrementos puntuales: los días 16, 18 y, con mayor fuerza, entre el 19 y el 20 de agosto. El valor máximo que midieron los equipos fue de 2,3 partes por millón, una cifra que vuelve a poner el foco sobre lo que respiramos a diario en las calles y en las casas cuando empieza el frío y prendemos la estufa.

El tiempo, el gran protagonista

Ahora bien, uno podría preguntarse por qué justo agosto y no otro mes, y la respuesta que dan los investigadores tiene que ver con un clima que se portó de manera bastante atípica. La amplitud térmica fue enorme: durante la primera quincena las mínimas se desplomaron hasta valores cercanos a los cero grados, con mañanas que en algunos casos tocaron los 0 o 2 grados centígrados, mientras que hacia finales de mes las máximas se animaron a superar los 20 grados. La humedad relativa promedio se mantuvo en 58,9 por ciento, pero la variabilidad fue grande: hubo jornadas con más del 90 por ciento de humedad y otras en las que el aire se secó hasta menos del 25 por ciento.

Cuando se dan esas combinaciones de humedad baja, viento que se queda quieto y estabilidad atmosférica, lo que pasa es que los contaminantes no tienen cómo dispersarse y se van acumulando cerca del suelo, en la capa de aire que es la que terminamos respirando. Y al revés también: cuando el viento se levanta con fuerza, levanta las partículas que ya estaban depositadas en el piso y las pone otra vez en suspensión, lo que genera nuevos picos de material particulado. Es decir, tanto el aire quieto como el aire demasiado movedizo pueden complicar la calidad de lo que respiramos, un dato que a mí, como vecina de esta ciudad, me deja pensando cada vez que planifico una salida al parque con los chicos.

“Los datos de agosto muestran que la calidad del aire no es constante: puede cambiar significativamente en cuestión de horas según la combinación de emisiones y condiciones meteorológicas.”Responsables del estudio de la UNCo y Clean Air Data
  • Ventilar la casa en los momentos del día en los que se registre mayor circulación de aire, y evitar hacerlo cuando el exterior esté visiblemente cargado.
  • Prestar especial atención los días de estabilidad atmosférica, sobre todo en zonas con mucho tráfico o donde se use calefacción a gas o leña.
  • Consultar los registros públicos del monitoreo antes de planificar actividad física al aire libre, en especial para chicos, personas mayores y quienes tengan problemas respiratorios.

Vuelvo a la cocina del principio, esa desde donde muchas neuquinas como yo miramos el termómetro y el cielo antes de decidir qué hacer durante el día. Los datos que dejó agosto nos dejan una enseñanza bastante concreta: el aire de la ciudad no es parejo ni estable, y por eso conviene informarse antes de salir. Saber que hubo seis jornadas con niveles elevados de contaminación no es para alarmarse sino, justamente, para cuidarnos mejor, que es lo que hacemos los vecinos de esta cuenca desde siempre, mirando el tiempo y mirando el humo de las estufas, ahora con el respaldo de números que nos ayudan a decidir.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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