Siete de cada diez familias en barrios populares porteños viven pidiendo prestado para pagar lo que ya deben
Un relevamiento de la UBA y el Movimiento Evita muestra que la tarjeta se financia con más deuda: el 71,3% de los hogares que usan plástico pidió dinero para cancelar el resumen. La mitad combina tarjetas con préstamos personales y seis de cada diez familias tienen algún miembro con trabajo informal.
En las casas relevadas de los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, pedir plata prestada para pagar la tarjeta ya no es una excepción: es la regla. El 71,3% de los hogares que usan ese medio de pago reconocieron que tuvieron que conseguir dinero por fuera para cancelar el saldo del resumen. La cifra la arroja un estudio conjunto del Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y el Movimiento Evita, y pinta un mapa que duele: siete de cada diez familias consultadas están endeudadas.
El cuadro no se construye con cifras sueltas, sino con datos que se encadenan. Cuando se mira más de cerca la forma de la deuda, el problema se agrava: entre quienes tienen tarjeta, el 56% ya no está al día con los pagos. Entre los que sacaron un préstamo personal, la mora trepa al 66%. Es decir, las dos herramientas que se usan para llegar a fin de mes son, a la vez, las que se vuelven imposibles de cerrar.
Para qué se endeuda una familia en un barrio popular
- El 54% de los hogares destinó lo pedido a gastos de salud, entre medicamentos y atención.
- Un 44% tomó deuda para pagar impuestos y servicios del hogar.
- En la lista de destinos también aparecen alimentos y la cobertura de saldos previos de tarjetas.
- En el 66% de las familias relevadas hay, al menos, una persona con trabajo informal.
El relevamiento también describe cómo se mezclan las herramientas de crédito dentro de una misma economía doméstica: la mitad de las familias endeudadas sostiene al mismo tiempo compromisos con tarjetas y préstamos personales. Otro 14% solo arrastra deudas en el resumen, y un 34% exclusivamente con préstamos. Mirado en conjunto, el 72% de los hogares se financia con alguna combinación de tarjetas y préstamos personales para sostener necesidades básicas y obligaciones viejas que nunca terminan de cerrarse.
“Cuando la tarjeta se paga con otro préstamo, no estamos ante un problema de financiero: estamos ante un hogar que aprieta la comida, la salud y el alquiler para que el resumen cierre. Y cuando aun así no alcanza, la cadena sigue.”Lectura del estudio del Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria (UBA) y Movimiento Evita
Como periodista que recorre estas historias desde hace años, insisto con lo mismo: cada punto porcentual de esta encuesta es una cocina, un mostrador, una madre contando billetes para ver si le alcanza hasta el próximo cobro. Y me resisto a mirar para otro lado frente a un dato que se repite relevamiento tras relevamiento, encuesta tras encuesta, desde que tengo memoria: las familias más pobres son las que más se endeudan y las que menos chances tienen de salir del pozo.
La última promesa incumplida que recuerdo en este frente fue la de avanzar con medidas concretas de alivio para deudores en barrios vulnerables, anunciada a mediados de 2024 y, hasta hoy, sin aplicación efectiva. Mientras tanto, el 71,3% de los hogares que usan tarjeta sigue pidiendo plata para pagar lo que ya debe. Que el Gobierno nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se hagan cargo: la deuda en los barrios populares no se resuelve con simulaciones en spreadsheet, se resuelve con ingresos que alcancen y con un sistema financiero que deje de exprimir a los que menos tienen.
