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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Sucesión sangrienta: Guy Ritchie vuelve al crimen con los Fairbank y un reparto de lujo

El director británico reúne a Benedict Cumberbatch, Rosamund Pike y Anthony Hopkins en un thriller familiar donde la herencia se paga con sangre. Primer tráiler y fecha de estreno, en esta nota.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 28 d
Sucesión sangrienta: Guy Ritchie vuelve al crimen con los Fairbank y un reparto de lujo

Vuelvo a sentarme frente a la pantalla con esa sensación que solo dejan los trailers cuando prometen algo serio, y la verdad es que el primer adelanto de "Wife and Dog" me dejó con la garganta seca y ganas de pedir pochoclo, porque acá hay codicia, balas y apellidos pesados, todo lo que a mí, como espectador cansado de las comedias tibias, me termina de arrancar del sillón de un tirón, y les cuento por qué este proyecto me parece de los más esperados del calendario que viene.

Blood on the family name

La historia gira en torno a los Fairbank, una familia donde la herencia funciona como una mecha encendida, y donde la frase que la propia producción eligió para resumirlo dice casi todo lo que hay que saber: "La codicia implacable de la familia Fairbank y sus asociados alimenta la traición y el asesinato en la batalla por la sucesión". Esa línea, que funciona como una declaración de principios, deja claro que acá no hay lugar para tibieza ni para dramas de autor con silencios largos, porque el guión del propio Guy Ritchie plantea que el dinero, la ambición y los lazos de sangre se mezclan en una misma olla y que el que se quema, arde de verdad.

Porque a mí lo que más me atrapa de este tipo de películas es ver cómo una familia que por afuera parece ordenada termina convertida en un campo de batalla, y la idea de que un testamento pueda desatar una cadena de traiciones me parece tan verídica como cualquier crónica policial que uno lee los domingos, y créanme que en ese terreno Ritchie se maneja como pez en el agua, con esa mezcla de violencia estilizada y diálogos filosos que ya mostró en "RocknRolla", en "The Gentlemen" o en la propia saga de "Sherlock Holmes", así que uno espera que acá vuelva a lucirse.

  • Benedict Cumberbatch como uno de los vértices de la pelea familiar, con ese rostro de gentleman que puede pasar de la cortesía al hielo en una sola escena.
  • Rosamund Pike, que ya demostró en "I Care a Lot" que sabe moverse en el terreno de la manipulación con una sonrisa y una carpeta de papeles.
  • Anthony Hopkins como el patriarca, un actor que no necesita levantar la voz para imponer respeto, porque le basta una mirada para ordenar una mesa entera.
  • Paddy Considine, Cosmo Jarvis y James Norton completando un reparto pensado para que cada apellido cuente, y para que las disputas internas tengan más de una punta.

Lo que a mí más me interesa, y se los confieso porque soy de los que elige butaca por el elenco antes que por el afiche, es ver cómo se cruzan Cumberbatch y Hopkins en un mismo plano, dos generaciones de actores británicos acostumbrados a comerse la cámara, y al mismo tiempo observar qué hace Pike con un personaje que, a juzgar por el material que ya circula, no se queda esperando en el sillón, porque las mujeres en estos thrillers familiares suelen ser las que mueven los hilos mientras los hombres creen que mueven el dinero.

La vuelta de Ritchie, entre la pantalla grande y la pantalla chica

Hay que decirlo con todas las letras: este es un año cargado para el director, porque a "Wife and Dog" se le suma "Viva La Madness", la secuela de "Crimen organizado" que vuelve a juntarlo con Jason Statham, y que tiene en su reparto a Vinnie Jones, Jason Isaacs, Ben Foster, Camila Mendes, Jonny Lee Miller y Rauw Alejandro, un reparto internacional que confirma que Ritchie ya trabaja con la misma lógica de franquicia que tienen los grandes estudios, pero sin perder esa firma de mafiosos con humor negro y coreografías de pelea que son casi musicales callejeros.

Y aunque uno podría pensar que con tantas series y películas en danza el director se dispersa, lo cierto es que cada vez que vuelve al cine lo hace con un equipo estable, y eso se nota, porque la mano de Ritchie se reconoce en el montaje, en el uso de la cámara lenta, en esos planos cenitales donde se ve la ciudad como un tablero de ajedrez, y sobre todo en la música, que acá, como en sus otras obras, funciona como un personaje más, marcando los cambios de tono y los golpes de efecto.

Para los que están tomando nota en la agenda como yo, la cita es en los cines a partir del 19 de febrero de 2027, una fecha que sirve para ir armando la lista de películas que vale la pena ver en pantalla grande, porque un thriller de este calibre pide sala oscura, sonido envolvente y la atención completa, ya que cuando se enciendan las luces uno va a querer comentarlo en la vereda con un café en la mano, y eso, créanme, no tiene reemplazo en el living de casa.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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