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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Titi se llevó las llaves a Bariloche y la casa quedó en cuatro

En la prueba final del reality, la visita de Sol Abraham se impuso en un ping pong y en la búsqueda de la llave ganadora; las visitas dejaron el programa y las finalistas conviven solas por primera vez.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 37 d
Titi se llevó las llaves a Bariloche y la casa quedó en cuatro

Les cuento de entrada, mientras tomo un café que todavía humea, que la casa de Gran Hermano Generación Dorada amaneció con un silencio raro. Después de meses de pasillos cruzados, risas que se chocaban y nombres repetidos hasta el cansancio, el galpón de los vecinos se quedó vacío de visitas y, por primera vez en toda la temporada, las cuatro finalistas respiran sin nadie de afuera mirándolas. Y fue precisamente una de esas visitas la que se llevó el premio más envidiado de la recta final: el viaje a Bariloche con todo pago.

Llave por llave

La prueba se pensó en dos tiempos, como una milonga que arranca lenta y termina a los saltos. Primero hubo un ping pong de preguntas sobre las distintas ediciones del programa, un ida y vuelta de respuestas que dejó afuera a Tomás Riguera, Tomy, el acompañante de Charlotte Caniggia. La segunda instancia, ya mano a mano, enfrentó a Titi Tcherkaski y a Sebastián Almeida, conocido como Cola, la visita de Yipio Pintos. El desafío final consistió en probar llaves hasta dar con la correcta: una metáfora bastante literal de abrir una puerta de hotel. Titi probó varias, se equivocó alguna que otra vez, y en el intento número 67 la cerradura cedió. Saltó, gritó, se abrazó a Yipio y se llevó los aplausos de las demás finalistas.

Ella misma contó, todavía con la adrenalina a flor de piel, que piensa hacer el viaje acompañada por Thomas, el que manejó sus redes durante los meses adentro de la casa. Una forma de devolverle, con paisaje de por medio, el aguante de haber sido su voz pública mientras ella no podía hablar más que con los muros del reality.

Quedarse, por primera vez, a solas

Con la prueba resuelta, las tres visitas juntaron sus cosas y se fueron. Y la casa cambió de aire. Porque hasta acá convivían en grupos cerrados, como mesas separadas en un restaurante que nunca se mezclan: cada visita con su finalista, cada grupo con su burbuja. Ahora Yipio Pintos, Sol Abraham, Charlotte Caniggia y Luana Fernández se ven las caras sin intermediarios, sin la red de seguridad que significaba tener a alguien de afuera defendiendo los propios colores. Es un experimento social en vivo y en directo, y los televidentes lo van a mirar con lupa.

Lo que viene

  • Este miércoles se define el cuarto puesto en una nueva gala de eliminación.
  • El jueves las finalistas verán los castings propios y los de sus excompañeros, un momento siempre incómodo para más de una.
  • El domingo habrá una cena especial con las finalistas que sigan en carrera, antes del cierre de temporada.

A todo esto, la gala anterior dejó una despedida que todavía pesa: Yanina Zilli quedó en quinto lugar tras perder el mano a mano con Charlotte Caniggia. Habían pasado 196 días desde su ingreso, el 23 de febrero, y la casa le dijo adiós con la solemnidad de las despedidas largas. Esa misma noche se confirmaron las salvaciones previas: primero Yipio, después Luana y, por último, la propia Sol, que volvió a quedar en la misma posición que en la edición de 2011, una coincidencia que ella misma celebró con una mezcla de alivio y de orgullo.

Me quedo pensando, mientras escribo esta nota desde el calor de un septiembre que todavía se hace el veranito, que la Generación Dorada entró a la casa con el anzuelo de revivir viejas glorias y terminó construyendo algo más interesante: un mapa de lealtades, de idas y vueltas, de amigas que se eligen y de visitas que se vuelven protagonistas. Titi se ganó el viaje, sí, pero también se ganó un lugar en la memoria de esta edición. Las finalistas, mientras tanto, empiezan a jugar el partido más difícil de todos: el de mirarse a los ojos sin excusas.

La cita es en la pantalla de Telefe, la gala del miércoles a la noche, para ver quién se queda con el cuarto puesto y, sobre todo, para escuchar cómo suena la casa cuando se queda en cuatro. Yo, mientras tanto, ya estoy armando el bolso imaginario para Bariloche junto a Titi. Habrá que ver quién se sube al avión del triunfo el día de la final.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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