Trevelin vuelve a vestirse de tulipanes: la temporada 2026 abre el 7 de octubre con el campo de flores más austral del país
A 13 kilómetros del centro de la localidad chubutense, un predio de tres hectáreas despliega unas 30 variedades que florecen por etapas durante casi 40 días. La entrada general cuesta $45.000, los menores de 12 no abonan y la visita puede combinarse con la Ruta Galesa y un té con historia galesa.
A 656 kilómetros de El Calafate, por la ruta que bordea el lago General Vintter y se interna en el corredor de los Andes chubutenses, la localidad de Trevelin se prepara para abrir una vez más las tranqueras de su campo de tulipanes, esa franja de tres hectáreas sobre la Ruta Nacional 259 que cada primavera patagónica se convierte en uno de los espectáculos florales más llamativos del sur del continente. La temporada 2026 está confirmada para arrancar el martes 7 de octubre y se extenderá hasta el sábado 7 de noviembre, con horario corrido de 9 a 19 y un cuadro de variedades que, según me contaron los propios productores, irá mutando semana a semana.
La entrada general se fijó en $45.000, mientras que los menores de 12 años ingresan sin cargo, una decisión que la familia Ledesma sostiene desde hace varias temporadas para que la visita no quede fuera del alcance de las familias que viajan con chicos. El predio, además, está a apenas 13 kilómetros del centro de Trevelin, lo que lo vuelve accesible tanto para quienes se mueven en auto como para los que eligen transporte público: la empresa Jacobsen tiene salidas desde la Plaza Coronel Fontana, frente a la Secretaría de Turismo, a las 10 y a las 14:15, con regresos a las 14:45 y a las 19, y varias agencias locales ya lo incorporaron como parada fija de sus excursiones de medio día.
Una floración que cambia semana a semana
Antes de armar la valija, conviene entender cómo funciona el calendario de las flores, porque la postal que uno se lleva depende mucho de la fecha elegida. Desde Tulipanes Patagonia aclaran que la floración avanza por sectores y que las variedades y los colores disponibles se modifican prácticamente cada semana, de modo que dos visitas separadas por apenas siete días pueden ofrecer experiencias visuales muy distintas.
- Tempranas: plantas bajas, con flores dobles y perfume marcado, que dominan las primeras jornadas.
- Intermedias: mayor altura y colores más intensos, predominan hacia fines de octubre.
- Tardías: variedades francesas de flores grandes y tonos pastel, cierran la temporada en noviembre.
“Esa sucesión permite observar flores durante casi 40 días, porque no todas las variedades abren al mismo tiempo, y cada año reorganizamos la distribución para que la experiencia sea distinta.”Juan Carlos Ledesma, integrante de la familia que desarrolla el cultivo
Qué se hace dentro del campo y qué se puede agregar afuera
Dentro del predio los visitantes pueden recorrer senderos señalizados entre las parcelas, tomar fotografías, pasar por la confitería para probar el té galés -el gran emblema gastronómico de Trevelin- y recorrer la feria de artesanos, donde se venden productos regionales. La programación cultural, con música en vivo y actividades, varía según el día, y existe además una visita nocturna en luna llena que requiere reservar con anticipación. Para los más osados, durante octubre hay salidas en globo aerostático, siempre condicionadas a que el cielo esté despejado y sin viento, una condición que en la cordillera chubutense no siempre se da, por lo que conviene consultar el pronóstico antes de pagar seña.
La visita se inscribe, además, en el circuito más amplio de la Ruta Galesa, que enlaza cascadas como Nant y Fall con el viejo Molino Nant Fach, ligado a la historia de los colonos galeses que llegaron a la zona a fines del siglo XIX. Es una excursión que se puede hacer en el día, saliendo por la mañana desde el pueblo y regresando al atardecer, justo a tiempo para volver a tomarse el ómnibus de Jacobsen de las 19.
Mi recomendación, si están armando el viaje desde El Calafate o desde Esquel, es apuntar a la franja que va del 15 de octubre al 7 de noviembre, cuando las variedades intermedias y tardías conviven y los colores pastel de las francesas se mezclan con los tonos más encendidos de las tempranas. Para esa época en la comarca cordillerana suele haber mañanas frescas, con mínimas que pueden rondar los 2 a 5 grados, y tardes más templadas que rozan los 15 o 18, así que conviene llevar ropa en capas, impermeable liviano, calzado cerrado con buena suela -el suelo de los senderos suele estar húmedo por el riego y el rocío- y, sobre todo, algo de abrigo para la vuelta, porque cuando el sol se esconde detrás del cerro la temperatura cae en pocos minutos. Con ese equipamiento, y con la paciencia de ir mirando parcela por parcela, el campo de tulipanes de Trevelin se disfruta de verdad: es, sin exagerar, una de las postales más delicadas que ofrece la Patagonia en primavera.
