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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un martes para sembrar en Mariano Moreno: llega el concurso Ciudad Zapallo con semillas gratis para todos

El municipio abre la segunda edición del certamen que el año pasado coronó a un ladrillero de Los Hornos. El lanzamiento es el 13 de octubre en el Balneario, con capacitación y entrega de kits. Vecinos con huerta, curiosos y productores: todos pueden acercarse.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 5 d
Un martes para sembrar en Mariano Moreno: llega el concurso Ciudad Zapallo con semillas gratis para todos

Acá en la cuenca, cuando arrancamos el día con el ruido de la pava en la cocina y todavía no salió el sol del todo, hay una noticia que nos toca de cerca: el martes 13 de octubre, a las 10 de la mañana, el municipio de Mariano Moreno abre la convocatoria para la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo. El punto de encuentro es el Balneario Municipal y la invitación llega con una promesa concreta: capacitar y repartir kits de semillas sin costo para quien quiera sumarse, con o sin experiencia.

La movida la organizan el municipio y el PRODA y está pensada en un doble formato: una jornada de capacitación presencial para arrancar con el pie derecho, y la entrega directa de materiales, incluidas las semillas, para que nadie se quede con las ganas. La convocatoria no hace distingo: pueden anotarse productores con años de trabajo en el campo y, también, vecinos que nunca sembraron una planta y están pensando en armar la primera huerta familiar en el patio de casa.

El zapallo tiene historia en el Valle del Covunco

Antes de pasar a los nombres propios, vale la pena refrescar de dónde viene esta tradición. El Valle del Covunco, lo sabemos nosotros los que vivimos en la zona, fue asiento de una antigua colonia agrícola y pastoril, y el zapallo fue durante años uno de sus cultivos emblema. El programa que arrancó el municipio apunta a retomar esa práctica, pero desde otro lugar: desde las familias, desde la huerta de atrás, desde el balde con tierra del balcón si hace falta. Esa es la escala.

Daniel, el ladrillero que se llevó el primer premio

La cara visible de la primera edición no fue un productor con varias generaciones de campo a cuestas, sino un vecino del barrio Los Hornos, a unos ocho kilómetros del centro de Mariano Moreno. Se llama Daniel Ceferino Panitrul, tiene 57 años y su oficio de toda la vida es otro: trabaja como ladrillero, primero en el taller de otro y desde 2008 en su propio taller, instalado sobre el arroyo Covunco.

Hace tres temporadas, Daniel empezó a cultivar en el mismo predio donde hace ladrillos. Con las semillas que le entregó el municipio armó una huerta con papas, tomates y zapallos. En la última cosecha le salió un zapallo de 23,560 kilos, el más grande de la edición inaugural, y se llevó el primer puesto del concurso. El propio Daniel lo dijo con la sencillez de siempre: "La producción de ladrillos me ayudó a vivir", y hoy sigue combinando ambas tareas, la hornada de ladrillos y la hilera de plantas.

El podio de esa primera edición lo completaron Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, con un zapallo de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, con uno de 14,760 kilos. Los tres, se insiste, son vecinos con trabajo y familia en la zona, no grandes productores con campos extendidos.

“Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde.”Carolina Gez, responsable del área de Producción municipal

Quiénes pueden ir y qué hay que llevar

  • Vecinos sin experiencia que quieran arrancar su primera huerta familiar.
  • Productores con años de trabajo que buscan competir o capacitarse.
  • Familias interesadas en retomar una tradición que es parte de la historia del Valle del Covunco.
  • La entrada es libre y la jornada dura una mañana, sin inscripción previa.

Antes de cerrar, una pregunta queda dando vueltas en la mesa, mientras se enfría el café de la mañana y afuera empieza a entrar la luz: ¿tenés o tuviste una huerta en casa? Y, sobre todo, ¿qué fue lo más difícil de mantenerla? No hace falta experiencia para responder, alcanza con haberse animado alguna vez. El martes, en el Balneario, varios van a empezar a responderla con las manos en la tierra y un kit de semillas bajo el brazo, como Panitrul hace tres campañas, cuando todavía no sabía que un zapallo de 23,560 kilos le iba a cambiar la conversación de la mesa y la de todo el barrio.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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