Una noche para recordar a Lucas Vignale: el FIC.UBA le abrió paso a sus imágenes y a su gente)
Le juro que no es fácil contar esto sin que se me quiebre un poco la voz, pero vale la pena sentarse a escribirlo porque lo que pasó el lunes 5 de octubre en el Cine Arte Cacodelphia fue de esas funciones que a uno le devuelven la fe en eso que llamamos cine nacional, ese que se hace con lo que se tiene y con quienes se quiere. La sala, hay que decirlo antes que nada, tiene ese encanto de las salas chicas del centro de Buenos Aires: butacas de madera, una pantalla que parece enorme cuando se apagan las luces y ese murmullo típico de la gente que llega con ganas de mirar de verdad, no de pasar el rato. Ahí, en esa temperatura, se proyectaron las obras de Lucas Vianale, ese director y guionista que se nos fue demasiado pronto y al que el festival decidió abrazar con todo.
La Pasión (2024)
Porque mirá lo que es la vida: el primer cortometraje que Lucas hizo con Lorenzo Toto Ferro, La Pasión, nació de una foto sacada con el celular en medio de un viaje por la ruta. Vianale vio una imagen del Cristo Redentor, frenó el auto y la sacó. Esa postal, un instante cualquiera, se transformó después en el primer corto que hicieron juntos, y así lo contó Ferro esa noche, con esa mezcla de risa y nostalgia que tiene cuando habla de los suyos.
Después vino Mi gran noche (2026), que les llevó dos meses de escritura. El protagonista, claro, el primer día de rodaje no se apareció, y otra vez hubo que resolver a lo loco, con la improvisación que, según contó Toto, fue como una marca registrada de esos primeros trabajos que hicieron juntos. Lo acompañaban el montajista Andrés Medina y el sonidista Martín García Blaya, colaboradores de siempre de los dos, gente que conocía el ritmo de Lucas y se sumaba a su manera de rodar.
- La Pasión (2024)
- Diablo Suelto (2025)
- Mi gran noche (2026)
- Ilusión Supersport (2025)
- La vuelta de Gaspi (2025)
- Camino a la velada (2025)
El tren fluvial (2026)
Esa sociedad creativa siguió creciendo hasta convertirse en El tren fluvial, el primer largo que escribieron y dirigieron entre los dos. La película tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026, dentro de la sección Perspectivas, y eso, en buena parte, le abrió a Lucas una puerta enorme para mirarla. Además, hay que recordarlo, Vianale había dirigido videoclips para una lista de artistas que da vértigo: Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno, Wos, entre otros.
Durante la función hubo un momento que a mí, personalmente, me llegó en particular: la entrega de una distinción a la familia. La placa la recibió Jorge Vianale, tío del realizador, que destacó con palabras sentidas la dedicación de su sobrino y la importancia que le daba a cada proyecto, a cada plano, a cada idea. Marcelo Altmark, director artístico del FIC.UBA, explicó que el homenaje buscaba dos cosas, que no son menores: por un lado, reconocer el talento de un director que en los cuarenta y cuatro años que vivió su vida, dejó una huella enorme; por otro, acercar sus películas a quienes empiezan a trabajar en el audiovisual, que son los que van a seguir construyendo eso que Lucas amaba.
Le cuento un dato que no es menor y que me parece importante para entender la dimensión de la pérdida: tenía 28 años cuando murió el 14 de junio en Río de Janeiro, a causa de un accidente aéreo. También falleció en ese hecho Gaspar Prim Díaz, conocido como Gaspi, con quien codirigió La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025), dos de los títulos que se proyectaron esa noche en Cacodelphia.
“Este tipo de cine se hace con lo que se tiene y con quienes se quiere, y eso es lo que vamos a recordar de Lucas.”Ramón Vera
