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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos mamás, un mismo camino: cómo es el método ROPA y por qué tantas parejas lo eligen para ser las dos protagonistas

La técnica de reproducción asistida que reparte el proceso entre las dos mujeres: una aporta los óvulos y la otra lleva adelante la gestación. Una especialista lo explica paso a paso y una pareja cuenta cómo armó su familia en la clínica y en la mesa de la cocina.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 29 d
Dos mamás, un mismo camino: cómo es el método ROPA y por qué tantas parejas lo eligen para ser las dos protagonistas

Me imagino la escena en una cocina de cualquier barrio nuestro, con la pava recién hervida y dos tazas sobre la mesa. Pamela Visciarelli y Mariana Blanco están sentadas una al lado de la otra, como tantas veces, pero esta vez la conversación no es sobre quién paga la luz ni sobre cómo van a arreglar la bici del nene del vecino. Están hablando de mamás. De cómo serlo las dos, de cuerpo entero, sin que una tenga que quedar afuera del proceso. Acá en la cuenca, y en tantos pueblos y ciudades del país, cada vez más parejas de mujeres se hacen esa misma pregunta: si vamos a traer una hija al mundo, ¿cómo hacemos para que las dos lo vivamos desde adentro? La respuesta, para muchas, tiene nombre técnico y nombre de esperanza: método ROPA.

Antes de meternos en los detalles, vale aclarar algo que parece obvio pero que en el consultorio se repite todo el tiempo: no hay una regla fija que diga quién pone los óvulos y quién lleva el embarazo. Eso me lo dejó bien claro el especialista en medicina reproductiva Agustín Pasqualini, y se nota que lo dice con la paciencia de quien ya escuchó la pregunta cien veces. La distribución de los roles se construye entre las tres partes: los deseos de cada una, lo que dice el cuerpo y lo que va indicando el equipo médico. Cuando las dos podrían asumir cualquiera de los dos lugares, el factor sentimental pesa, y mucho.

Qué se mira para decidir quién aporta y quién gesta

  • En la mujer que va a gestar se revisa el estado general de salud, la historia ginecológica y obstétrica y, sobre todo, las condiciones del útero para recibir el embrión.
  • También se conversa cómo quiere vivir la maternidad cada una: a algunas les urge sentir el embarazo, a otras les pesa más la idea de aportar su material genético.
  • En ciertos casos la distribución responde a un motivo médico concreto, como cuando una de las dos tiene alguna dificultad para llevar adelante una gestación.

Cómo es el tratamiento, paso a paso

ROPA es la sigla de Recepción de Ovocitos de la Pareja, y en la práctica funciona como una fecundación in vitro con un detalle que lo cambia todo: los óvulos que se fecundan son los de la pareja, no los de una donante anónima. El primer paso es estimular los ovarios de una de las mujeres con medicación hormonal para que produzca varios óvulos maduros. Esos óvulos se extraen en una punción, se llevan al laboratorio y se fecundan con semen de un donante, que puede ser conocido o permanecer en el anonimato según lo que permita la legislación y lo que decida la pareja. En paralelo, la mujer que va a gestar recibe una preparación endometrial, que consiste en engrosar la capa interna del útero con hormonas para que esté lista cuando llegue el embrión. Si todo va bien, se transfiere el embrión y se espera la implantación.

Cuando le pregunté al doctor Pasqualini por qué tantas parejas eligen hoy este camino, la respuesta fue tan sencilla que casi sorprende: porque quieren las dos poner el cuerpo. La reproducción deja de ser algo que atraviesa una sola de ellas y pasa a ser un proyecto compartido, con un óvulo que viene de un lado y un embarazo que se gesta del otro. En otras familias, además, la elección tiene una razón médica: por ejemplo, cuando una de las dos tiene una reserva ovárica muy baja o un útero que no está en condiciones de llevar adelante un embarazo, y la otra sí puede. Lo importante es que, como me insistió el especialista, la decisión nunca se impone desde el consultorio: se conversa, se estudia y se acuerda.

“No hay una distribución obligatoria. La elección reúne los deseos de ambas y una evaluación médica individual.”Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva

La experiencia de Pamela y Mariana: Juana, Eva y una vecina que pregunta

Pamela Visciarelli y Mariana Blanco llegaron al método ROPA después de varios intentos frustrados. Todos los tratamientos anteriores habían sido con óvulos de Mariana, y nada había funcionado. Entonces su médica, Liliana Blanco, les propuso cambiar la estrategia: que Pamela aportara los óvulos y Mariana llevara el embarazo. La idea, me contaron, les abrió una puerta que no habían imaginado. Ellas ya habían charlado en casa que, por la diferencia de edad, querían que Mariana fuera la primera en gestar. Fue casualidad, o fue el destino, que la medicina terminara acompañando ese mismo plan. Así nació Juana, en el primer intento, en la primera transferencia de ese tratamiento. Dos años después, Pamela se preparó el endometrio y gestó a Eva. También al primer intento, también en la primera transferencia.

Pero el método ROPA no termina en la sala de extracción ni en el control de la beta. Termina en la verdulería, en la esquina, en la sala de espera del pediatra. Pamela me contó, con una mezcla de paciencia y de cansancio que a cualquiera le resulta conocida, que durante el embarazo de Mariana tuvo que explicar más de una vez qué lugar ocupaba ella en esa familia que se estaba formando. A veces bastaba con una sonrisa. Otras veces hacía falta una charla entera en la puerta de la escuela, mientras los chicos salen y los papás y las mamás se cruzan. Decir que ella también era la mamá se volvió parte de la rutina, y vaya si eso cansa. Pero también, según me dijo, fue la forma en que empezó a habitar su propia maternidad mucho antes de que Eva llegara al mundo. Porque para Pamela, mirándola acá en la cuenca y en cualquier ciudad donde una pareja de mujeres críe a sus hijas, lo más importante del método ROPA no fue solamente traer una vida al mundo: fue reconocerse madre mientras la otra transitaba el embarazo, fue construir entre las dos, desde el primer pinchazo hasta la primera ecografía, eso que nosotros llamamos, sin necesidad de siglas, una familia.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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