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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La estampida de la inteligencia artificial se llevó puesta a la computadora de toda la vida y los números lo dicen todo

Entre julio y septiembre de 2026 se vendieron menos de 63 millones de PC en el mundo, una caída interanual superior al veinte por ciento que las consultoras IDC y Omdia atribuyen a la feroz competencia por los chips de memoria, cada vez más acaparados por los centros de datos que entrenan modelos de IA.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 7 d
La estampida de la inteligencia artificial se llevó puesta a la computadora de toda la vida y los números lo dicen todo

Les cuento de entrada lo que viene pasando en un rincón del mundo tecnológico que a primera vista parece aburrido pero que, bien mirado, termina explicando por qué la notebook que teníamos pensado renovar este año cuesta una fortuna o directamente no aparece en la góndola del negocio de la esquina. Entre julio y septiembre de 2026 se despacharon 62,7 millones de computadoras personales en todo el planeta, una cifra que queda muy por debajo de los 78,5 millones del mismo tramo del año anterior y que, según la consultora IDC, representa una contracción del 20,1 por ciento interanual, la más pronunciada desde el primer trimestre de 2023. Omdia, que siempre mide con una vara un poco más exigente, fue todavía más lejos y habló de una baja del 21,2 por ciento, hasta 58,1 millones de unidades, con lasdesktop cayendo un 23,5 por ciento y las notebooks un 20,6.

Cuando la memoria se vuelve un artículo de lujo

La raíz del problema, y acá viene lo jugoso, está en los chips de memoria. Los centros de datos que entrenan modelos de inteligencia artificial vienen absorbiendo una porción cada vez mayor de la producción mundial de DRAM y de memoria flash NAND, y eso dejó al mercado de consumo con la sangre mucho más barata y los precios por las nubes. Ben Yeh, analista de Omdia, lo resumió con una cifra que asusta: la memoria pasó de representar alrededor del 15 por ciento del costo de fabricación de una computadora a casi el 40. La DRAM llegó a cotizar a 25 dólares en agosto, unas cuatro veces más que doce meses atrás, mientras que la NAND alcanzó los 30,50 dólares, casi nueve veces su valor de un año antes, y esa presión se trasladó como unRiver al precio final y terminó frenando las compras en todo el mundo, no solo en la Argentina ni solo en la región, sino en cada mostrador del globo.

Sobrestock y con los pelos de punta

Jitesh Ubrani, director de investigación de IDC, sumó otro factor que a mí me parece clave para entender por qué la caída fue tan brutal y tan repentina: a comienzos de año, fabricantes y distribuidores se apuraron a adelantar pedidos para cubrirse de las subas de precio que ya se veían venir, lo cual infló artificialmente los envíos del primer semestre y dejó al tercer trimestre con muy poca demanda real para sostener. "Los canales ahora están preocupados por cargar demasiado inventario en un mercado donde los precios altos frenan la demanda", dijo Ubrani con una frase que, traducida al criollo, significa que los mayoristas tienen la bodega llena de máquinas que no pueden colocar y prefieren pisarse antes que seguir perdiendo plata, y esa pisada se nota en las cifras globales.

Las grandes marcas, una por una

  • Lenovo se mantuvo en lo más alto del podio con el 25,7 por ciento del mercado, pero sus envíos cayeron un 22,9 por ciento, hasta 14,9 millones de unidades.
  • HP sufrió la caída más pronunciada entre los grandes fabricantes, con un retroceso del 31 por ciento que la dejó en 10,3 millones de equipos.
  • Dell bajó un 25 por ciento, hasta 7,6 millones de computadoras despachadas.
  • Apple resistió mejor que el resto: su contracción fue del 11,3 por ciento, con 6,8 millones de equipos, lejos de la media del sector.

El fenómeno, por si alguien todavía duda, no se queda en las computadoras, porque un análisis de Omdia reveló que el conjunto de semiconductores de un televisor también empieza a ressentir el mismo embate de la inteligencia artificial sobre la industria, lo que confirma que la disputa por los chips de memoria dejó de ser un problema de nicho para convertirse en una tormenta de las que mueven el termómetro de toda la electrónica de consumo. Mientras tanto, en el mostrador de enfrente, el usuario común sigue pagando o, simplemente, postergando la compra hasta que el mercado se acomode, que es exactamente lo que las consultoras recomiendan no hacer pero lo que la mayoría de las familias argentinas terminan haciendo cuando la plata no alcanza.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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