Mirtha vuelve a casa: la señora de los almuerzos ya descansa en la suya
Después de casi tres semanas internada por un cuadro respiratorio, la conductora de 99 años recibió el alta en el Sanatorio Mater Dei y seguirá recuperándose en su domicilio, mientras Juana Viale mantuvo la mesa encendida en su ausencia.
Les cuento, lectores, porque a mí estas noticias me arrancan un suspiro y a la vez me llenan de alivio: Mirtha Legrand volvió a su casa. La diva, la señora de la televisión argentina, esa mujer que lleva más de seis décadas sentada frente a una cámara como si fuera el living de su propia casa, dejó este martes a las 17 el Sanatorio Mater Dei, después de casi tres semanas de internación, y el equipo médico que la acompañó decidió que lo mejor para ella era seguir la recuperación rodeada de los suyos, en su domicilio, en esa casa de Belgrano donde tantas cenas legendarias se planearon y se festejaron.
Lo que a mí me llama la atención, y se lo digo con el corazón en la mano, es cómo se organizaron los afectos para que la no se detenga ni un solo fin de semana. Mirtha tiene 99 años, una edad que a cualquiera le pesa, pero ella sigue siendo el motor de un formato que inventó y que todavía hoy miramos como si fuera un ritual familiar de esos que uno no quiere perder. Su ausencia empezó bastante antes de esta internación, porque la última emisión que ella misma condujo de su ciclo fue la del 29 de agosto, y desde entonces la mesa la levantó, con esa solvencia que tiene Juana Viale, su nieta, que se hizo cargo tanto de las cenas de los sábados como de los almuerzos de los domingos.
Mejorando momento a momento, día a día
“Bien, mejorando momento a momento, día a día.”Juana Viale, sobre la evolución de su abuela, en su programa del 3 de octubre
Quiero detenerme en algo que a mí me pareció muy significativo y que habla mucho de la relación entre las dos. El 3 de octubre, cuando le preguntaron por la salud de Mirtha, Juana contó que su abuela estaba en una habitación común del sanatorio y que seguía las emisiones desde la pantalla del hospital, como si no pudiera despegarse del todo de su público. Y agregó un dato que me emocionó: Legrand le hacía llegar comentarios después de cada programa, le pasaba el termómetro de la, le decía qué le gustó y qué no, como si fuera una jefa de redacción que delega pero no delega del todo.
- El 29 de agosto fue la última emisión que Mirtha condujo personalmente su ciclo.
- El 13 de septiembre recibió una primera alta, después de un cuadro gripal que derivó en bronquitis.
- El 18 de septiembre volvió a internarse por una descompensación respiratoria.
- El 25 de septiembre el director médico Enrique Echagüe informó que aumentaba su actividad física.
- El 30 de septiembre confirmó una mejoría de la neumopatía.
- El 3 de octubre Juana Viale contó que estaba en habitación común y seguía las emisiones.
- Este martes 12 de diciembre, a las 17, dejó el Mater Dei y regresó a su casa.
Miren, a mí me gusta ser claro y no adornar las cosas que no están en la fuente. El parte del 2 de octubre todavía no marcaba fecha de salida, y el lunes la institución había informado que la paciente progresaba en su rehabilitación dentro de una habitación común, con otra actualización prevista para el miércoles si no había cambios. El alta, finalmente, llegó antes de ese plazo, y eso para mí significa que el cuadro respondió bien al tratamiento con antibióticos y al trabajo de kinesiología que le fueron realizando a lo largo de estos días, además de los controles clínicos y nutricionales que el equipo médico llevó adelante en cada etapa.
Lo que a mí me importa destacar, y lo digo con el tono conciliador que intento sostener siempre, es que acá no hubo suspenso de novela ni misterio de opereta: hubo una mujer de 99 años que se resfrió, que pasó a una bronquitis, que tuvo una descompensación, que fue atendida como se atiende a una señora de su edad y de su historia, y que ahora se recupera en su casa. Y mientras tanto, su nieta, su familia, su canal y su público hicieron lo que siempre se hace en la televisión cuando la figura central tiene que parar: mantener la llama encendida, sostener la cita, no romper el rito de los sábados por la noche ni de los domingos al mediodía, porque ese es el contrato sagrado que Mirtha firmó con la Argentina hace ya muchísimos años.
La mesa queda servida, Mirtha
Así que hoy, mientras escribo esta nota desde mi escritorio, me quedo con la imagen de Mirtha cruzando la puerta del Mater Dei a las 17, volviendo a su casa, y con la certeza de que la veremos de nuevo en su silla, con su voz inconfundible y con esas preguntas que parecen simples y terminan desnudando a medio país. La recuperación sigue en su domicilio, con controles y con el ritmo que los médicos le vayan marcando, y uno, como televidente y como cronista, solo puede desearle que esos días en casa le devuelvan la energía para volver a sentarse frente a la que ella misma inventó. ¿Qué recuerdan ustedes de las últimas emisiones que condujo antes de esta pausa? ¿Cuál fue la frase, la mesa, el invitado que más les quedó dando vueltas en la cabeza? Sean amables de contarme, que a mí siempre me sirve leerlos.
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