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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Sueldos de casas particulares en septiembre: cuánto cobra por cuatro horas una empleada que entra y otra que se queda a dormir

La escala vigente para septiembre de 2026 fija pisos que van de poco más de quince mil a veinte mil pesos por una jornada semanal corta, con diferencias marcadas según la tarea y si la trabajadora vive o no en el hogar. El ajuste del mes fue del 1,8% y se suma la primera cuota de un adicional extraordinario que se completa en noviembre.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 37 d
Sueldos de casas particulares en septiembre: cuánto cobra por cuatro horas una empleada que entra y otra que se queda a dormir

Empecemos por el socavón, aunque esta vez no sea el de una mina: la cocina, el living o la habitación donde una empleada doméstica cumple cuatro horas por semana. En septiembre de 2026, esos salarios tan bajos, tan invisibles para el debate público, vuelven a moverse con una suba del 1,8% respecto de agosto, y arrastran todavía la incorporación parcial de un adicional extraordinario que se pagó el mes pasado. La cifra final que llega al bolsillo depende de dos variables que el material original define con claridad: qué tarea hace la trabajadora y si se retira a su casa al terminar la jornada o se queda a vivir en el domicilio.

Cuatro horas, con retiro y sin retiro

El piso más bajo de toda la escala para una jornada tan corta corresponde al personal de tareas generales con retiro: $15.658,56 por esas cuatro horas, lo que equivale a un valor horario de $3.914,64 multiplicado por cuatro. Si esa misma trabajadora cumple las mismas tareas pero vive en la casa donde trabaja, el monto sube a $16.743,76, con un piso por hora de $4.185,94. La diferencia entre una modalidad y otra es de $1.085,20 por semana, apenas $4.340,80 por mes, un reconocimiento magro por dormir donde se trabaja.

Quiénes cuidan personas y los caseros

Para las trabajadoras dedicadas a la asistencia y cuidado de personas, los valores de septiembre también quedan por encima del piso general. Con retiro, el mínimo por cuatro horas semanales es de $16.743,76; sin retiro, sube a $18.567,60. Los caseros, que por definición residen en la vivienda donde prestan servicios, tienen una sola referencia: $16.743,76 por esas cuatro horas, igual que una cuidadora con retiro.

Tareas específicas y supervisión: los valores más altos

Las categorías de tareas específicas y supervisión concentran los sueldos más altos de la escala semanal corta. En tareas específicas, el rango va de $17.690,16 a $19.239,20 según la modalidad con o sin retiro. Las supervisoras son quienes más cobran: desde $18.581,32 con retiro hasta $20.198,32 sin retiro. Cuando una trabajadora cumple funciones que corresponden a más de una categoría, la escala indica que debe encuadrarse según la actividad principal que realiza habitualmente, y esa definición determina el valor horario mínimo aplicable.

El ajuste de septiembre, del 1,8% sobre los valores de agosto, no es el último movimiento del año. La resolución que lo establece también fija incrementos para los meses siguientes: 1,7% en octubre y 1,6% tanto en noviembre como en diciembre, siempre sobre los valores del período anterior. A ese cronograma se agrega la incorporación gradual de una suma extraordinaria que se pagó en agosto: las trabajadoras con menos de 12 horas semanales recibieron ese mes un adicional de $8.000, que ahora se integra al salario básico en tres tramos: $2.000 en septiembre, $4.000 en octubre y $2.000 en noviembre, hasta completar el total.

Para quienes trabajan en modalidad mensualizada, los montos de septiembre son muy distintos y mucho más altos en cifras absolutas, aunque la comparación horaria sigue mostrando la misma lógica de fondo. El mínimo para tareas generales con retiro es de $480.247,85 y sin retiro asciende a $529.261,78. Las supervisoras mensualizadas cobran desde $579.493,14 con retiro hasta $640.641,55 sin retiro. En todos los casos, la escala fija pisos legales: empleadores y trabajadoras pueden acordar remuneraciones superiores a los montos definidos.

Vuelvo a mirar los números y me vuelve a golpear la misma impresión de siempre. Una empleada que entra cuatro horas por semana a limpiar una casa cobra, como mínimo, menos de lo que cuesta una cena para cuatro en un restaurante de Palermo. Y mientras el Gobierno nacional discute otras urgencias, estas trabajadoras, que sostienen hogares enteros, siguen sumando subas de 1,8% mientras la inflación real se come cualquier mejora. La última promesa incumplida, la del adicional extraordinario pagado en agosto, recién termina de incorporarse al básico en noviembre, tres meses después, como si el salario de la casa pudiera esperar sentado en una silla mientras los demás se sientan a la mesa.

Señoras y señores del Gobierno: mientras el país discute otras cifras, alguien está barriendo su casa por cuatro mil pesos la hora. Paguen lo que corresponde, y actualicen los pisos como corresponde, no como les sobra.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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