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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Morosidad familiar trepó al 12,9% y se consolida como el registro más alto de los últimos 22 años

El indicador de créditos a hogares con problemas de pago subió 0,1 puntos en julio y más que duplicó el nivel de un año atrás, según el BCRA. En paralelo, la probabilidad de incumplimiento estimada por la entidad reguladora bajó a 3,9%.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 27 d
Morosidad familiar trepó al 12,9% y se consolida como el registro más alto de los últimos 22 años

Amaneció en las sucursales bancarias con una cifra que duele y que confirma lo que los trabajadores de a pie ya sienten en el bolsillo: la mora de las familias llegó al 12,9% en julio, el valor más alto en más de dos décadas según el Informe de Bancos que publicó el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Se trata de la proporción de los préstamos a hogares que registran atrasos en los pagos, un termómetro que volvió a encenderse y que ya duplica con holgura el registro de julio del año pasado, cuando se ubicaba en el 5,6%.

Lo que pasa en el mostrador y en las mesas de cobro de los bancos es que cada vez más cuotas de créditos personales, prendarios y de tarjeta se demoran más allá del plazo acordado. El porcentaje se calcula sobre la cartera total de préstamos a familias: no refleja cuántas familias están endeudadas, sino qué porción del financiamiento otorgado por los bancos presenta dificultades para ser cobrada. En el caso de las empresas, en cambio, la mora cerró julio en el 3,6%, más de tres veces por debajo de la cifra de los hogares. Para todo el sector privado, el indicador alcanzó el 7,7%.

Una suba construida sobre dos motores

La comparación interanualDescribe la magnitud del salto. Entre julio del año pasado y julio de este año, la mora familiar creció 7,3 puntos porcentuales. Frente a junio, el incremento fue de 0,1 puntos, lo que muestra que el deterioro ya venía cargándose desde meses anteriores y que ahora encontró un nuevo piso alto.

Según explicó el BCRA, la suba mensual combinó dos movimientos simultáneos. Por un lado, cayó el financiamiento total a las familias en términos reales, es decir, ajustado por inflación. Por otro lado, creció la cartera irregular medida en pesos constantes. Cuando el total se achica y la parte vencida no solo no se reduce sino que aumenta, el cociente final se dispara. A eso se sumó un dato que el propio Central destacó: el incremento de los créditos irregulares perdió velocidad, lo que sugiere que el ritmo de empeoramiento empieza a moderarse, aunque el nivel sigue siendo récord.

Un indicador que bajó y por qué

En el mismo reporte, otra medición dio una señal diferente. La probabilidad de incumplimiento estimada para las familias, es decir, la chance de que los deudores dejen de pagar sus obligaciones, retrocedió 0,5 puntos y quedó en el 3,9%. El BCRA aclara que este indicador complementa el dato de morosidad y que la divergencia entre ambos se explica justamente por la combinación de un stock de préstamos que cae en términos reales y una cartera irregular que sigue creciendo.

El informe también repasó las previsiones que mantienen los bancos para hacer frente a posibles pérdidas. En julio esas previsiones equivalían al 87,6% de la cartera irregular, 0,8 puntos porcentuales más que en junio. Sobre el total de préstamos al sector privado, la cobertura representaba el 6,7%.

El cuadro completo deja una postal incómoda: las familias argentinas llegan a julio con la mayor mora de los últimos veintidós años y con un financiamiento total que, en términos reales, se contrae. La promesa del Gobierno de contener el costo del crédito y reactivar el consumo sigue sin traducirse en las cuotas de los hogares, y la brecha entre los datos macroeconólicos y la vida cotidiana de los trabajadores se agranda. Gobierno, los números del Banco Central son la factura que paga la gente.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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